Una variación a la sopa de gazpacho, que tradicionalmente es fría, pero en esta ocasión, para tomar en estas épocas invernales y en las que se antoja algo caliente.
El sabor dulce de las zanahorias, el toque exótico del jengibre y el aroma inconfundible y ahumado del ajo asado, es una mezcla de sabores apetitosa, capaz de calentar el alma y relajar el espíritu.
Una deliciosa receta que siempre da excelentes resultados. El sabor del queso roquefort junto con las aceitunas crea un apetitoso contraste de sabor con la carne del pollo. Acompañada de verduras al vapor como guarnición constituye una comida bien balanceada.
Una sopa sencilla para esos días de frío, si buscas un sabor oriental más intenso agrega un poco más de gengibre y salsa de pescado
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