Una variación a la sopa de gazpacho, que tradicionalmente es fría, pero en esta ocasión, para tomar en estas épocas invernales y en las que se antoja algo caliente.
Un plato de origen inglés y con una preparación muy humilde y de ingredientes sencillos, pero eso si, con un excelente sabor.
Basado en una receta del libro de recetas de Beatrice Ojakangas’ book, esta es una versión finlandesa de la clásica sopa de cebolla francesa.
Una sopa caliente para esta época de otoño y que en el mercado se encuentran muy buenas calabazas.
Resulta curioso como muchas veces se idea una receta, partiendo de un ingrediente básico, como en este caso es la mantequilla. Se trata de una mantequilla semi salada con cristales de sal y al final el resultado ha sido estas tartaletas de queso de cabra.
Aperitivo de los de hacer sin despeinarse, sencillísimo, y otra manera de presentar el salmón ahumado que tanto juego da en los entrantes.
Se hace en cinco minutos como mucho, y se tiene en el frigorífico, en la parte más fría, en espera, unas tres horas.
Este es un plato cuyo origen se atribuye al cocinero de un famoso militar ruso, Pável Aleksándrovich Stróganov, general adjunto del Zar Alejandro I de Rusia. Ha llovido ya desde entonces: corría nada menos que el año 1890 cuando este guiso fue elaborado en una competición de cocina en San Petersburgo, aunque lo más problable es que no fuera ninguna novedad por aquella zona, el mezclar crema agria y/o yogurt en guisos de carne.
Comentarios