La carne del buey Angus, o propiamente de la raza Aberdeen-Angus, con orígenes en Escocia, está considerada como una de las mejores carnes del mundo junto a otras como la Waygu de Kobe.
La lasaña no es un plato italiano sino que es tan británica como el roast beef. En un libro de recetas del rey Ricardo II en 1390 se encuentra una receta para preparar “loseyn” Y no sólo la denominación coincide, sino también los ingredientes: se trata de “pasta plana con salsa de queso”.
El goulash o gulash húngaro es posiblemente uno de los estofados o guisos de carne más primitivos, a base de carne, cebollas y manteca.
Está misma salsa sirve para preparar una infinidad de platos, entre ellos el filete a las dos pimientas, solomillo a la pimienta, etc.
Este es un plato cuyo origen se atribuye al cocinero de un famoso militar ruso, Pável Aleksándrovich Stróganov, general adjunto del Zar Alejandro I de Rusia. Ha llovido ya desde entonces: corría nada menos que el año 1890 cuando este guiso fue elaborado en una competición de cocina en San Petersburgo, aunque lo más problable es que no fuera ninguna novedad por aquella zona, el mezclar crema agria y/o yogurt en guisos de carne.
La receta es muy fácil y vistosa. Está riquísimo, y aunque parezca lo contrario, no llena en exceso.
Esta salsa procedente de la zona de Bolonia, de ahí su nombre, deja de ser boloñesa para convertirse en referente universal de la cocina italiana.
Se llama tournedo a un filete grueso sacado de la parte central del solomillo de vacuno y rodeada de tocino.
La milanesa napolitana es un filete metido en el horno como si fuese una pizza con tomate y queso.
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